¿Cómo es el proceso de embotellado del vino?

Cuando contemplamos el proceso completo de elaboración del vino nos fijamos en los detalles de la vendimia o en la importancia de las fases de prensado, trituración, fermentación y filtrado.

Pero, en muy pocas ocasiones le dotamos de la importancia que tiene al momento del embotellado.

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Como es el proceso de embotellado del vino

Hay que recordar que el vino es un producto frágil y que el embotellado representa la etapa final en el proceso de vinificación. Por lo tanto, es esencial que se elabore en condiciones adecuadas para garantizar un vino de calidad al consumidor.

Los riesgos no son pocos. De hecho se trata de una etapa traumática para el vino y, como tal, debemos entenderla.

Etapas del embotellado

El aspecto más importante cuando se llena una botella de vino es mantener la bebida alejada de posibles fuentes de contaminación.

De este modo, además de la calidad de las embotelladoras, los tapones y las botellas permiten garantizar una conservación óptima del producto embotellado.

Selección de las botellas

Hay diferentes tipos de botellas de vidrio  en el mercado. Diferentes en forma, tamaño, peso y color. Elegir la botella correcta significa mantener las propiedades originales del vino con la mayor fidelidad posible.

Las botellas oscuras son las más comunes para conservar el vino tinto, mientras que las transparentes se dejan para los blancos o rosados.

Esto tiene una sencilla explicación: el vino envejece antes o se oxida más rápido en una botella transparente en comparación con una más oscura.

Limpieza

Otro aspecto fundamental que concierne a las botellas antes de ser utilizadas en la producción es que deben limpiarse y desinfectarse a fondo.

Una de las funciones más importantes de un productor es garantizar que no haya impurezas que puedan contaminar el producto.

embotellado del vino

Llenado

El traspaso del vino del tanque a la botella representa una etapa crucial. El llenado debe hacerse hasta un nivel concreto de la botella, dejando una pequeña cámara de aire para que el líquido toque el corcho, permita su evolución y movimiento.

Colocación del corcho

Tras el llenado llega el momento de cerrar la botella, otro momento transcendental para obtener un buen resultado. Por regla general, después de la colocación del corcho los enólogos dejan las botellas en posición vertical durante un día entero para permitir su expansión completa y facilitar el sellado.

El corcho, por su gran elasticidad, es perfectamente hermético a los líquidos, pero permeable al aire. Así que cuando mantienes una botella en tu bodega, el corcho genera un intercambio de gases que ayuda a que se desarrollen los sabores.

En vinos jóvenes también suele usarse un corcho sintético, mucho más barato de producir y, además, reduce el riesgo de sabor del vino «tapado». A menudo tendemos a creer que el tapón sintético se utiliza en vinos de baja calidad, pero esto no es del todo cierto.

Se utiliza principalmente en vinos creados para ser consumidos rápidamente. Y un vino que no se puede conservar no es necesariamente de mala calidad.

Encapsulado

Situada en la parte superior del cuello de la botella y tapando por completo el corcho, la cápsula, hecha habitualmente de estaño y aluminio, permite una identificación del vino. Pero no solo se trata de un elemento decorativo, sino que también garantiza su inviolabilidad a modo de precinto.

Etiquetado

Los vinos son objeto de una regulación muy estricta que permite garantizar la trazabilidad de los productos. Las etiquetas son una valiosa fuente de información para el consumidor.

No obstante, las etiquetas tienen un valor mucho más que el informativo, ya que permiten al viticultor construir una identidad de marca que enamore y fidelice a sus consumidores.

Tras lustros en los que los estilos clásicos dominaban las etiquetas, en los últimos años el sector ha visto cómo nuevos fabricantes, grandes y pequeños, han introducido la modernización también en su elaboración, con diseños modernos e icónicos.

En conclusión, un buen amante del vino sabe que el trabajo no termina cuando el mosto está preparado en el tanque.

Todo lo contrario. La etapa del embotellado requiere conocimiento y precisión para evitar echar por tierra el buen trabajo desempeñado a lo largo de las fases previas de elaboración del vino.

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